Día 21

Confía, sonríe y da las gracias

Puede que llegado a este punto te preguntes ¿Y ahora qué?

En el día de hoy te comparto una serie de marcadores que me ayudan a notar cuando estoy en el camino más próximo a mi respuesta consciente y cuando por el contrario me alejo. Da una oportunidad a estos marcadores, pero ya sabes: No te creas nada, experimenta y descubre si son verdad para ti.

Para cerrar este ciclo te acerco algunas reflexiones que hago lo posible por traer a mi vida, deseo que te inspiren tanto como a mí.

Has llegado al día 21 de esta aventura.

¡Enhorabuena!

Puede que hoy te preguntes ¿y ahora qué?

La vida continúa y espero que todas las prácticas y reflexiones que hemos llevado a cabo a lo largo de nuestros días juntos te sirvan de apoyo para continuar ahora tu camino hacia una vida en la que integrar la presencia.

Quiero que sepas que yo, como tú, estoy andando, descubriendo y que no tengo todas las respuestas, que no soy siempre la más consciente, la más amable y que tengo mucho por recorrer y aprender.

 

Los ocho marcadores

Creo que lo importante es permanecer en el camino, acercarse a lo importante, escuchar y actuar en línea con la parte que cada uno tiene que sabe. Darnos la oportunidad de silenciar el ruido exterior para escuchar tu voz interior. 

Para ello hay cualidades que estando presentes pueden servirnos de señal de que todo está yendo bien, o por el contrario nos estamos alejando del camino.

Te dejo aquí los 8 marcadores que a mí me sirven de guía, no te creas nada experimenta por ti si estos marcadores también te funcionan.

1. Disfrutas de la vida

Cuando estás presente te sientes con comodidad haciendo prácticamente cualquier cosa. No hay pérdida de tiempo en la queja o en el desear que las cosas fueran diferentes.

 

Disfrutas de salir, estar en la naturaleza, ir al cine, asistir a conciertos, contemplar la naturaleza, los animales, el paisaje…

 

En este proceso de disfrute de la vida sucede una sabia aceptación de lo que es, no se trata de que te guste todo lo que sucede, se trata de cambiar lo que puede ser cambiado y dejar que sea lo que es.

2. Estás libre de culpa y del peso del pasado.

Cuando vives tu vida con presencia puedes reconocer que has cometido errores, que no eres la perfección ejemplificada. Sin embargo, la energía no está centrada en repetir en la mente aquello que fue dañino o que desearías no haber hecho.

La persona que Vive su vida cotidiana con plenitud, puede reconocer que cada cual hace siempre lo mejor que puede desde donde está. Reforzar cada situación vivida en el pasado que no hace bien, es escoger revivir aquello que no funciona y no es adecuado, que no genera bienestar ni para uno mismo, ni para otros que pudieron generar el daño.

Es por ello que vas libre de cargas, y decides de forma consciente dejar aquellos pensamientos o situaciones que lejos de empoderar generan sufrimiento y malestar.

3. Sin preocupaciones sobre el futuro.

Si es algo que podría suceder, que requiere una acción en el presente, es atendido desde el ahora.

Más que preocuparse, ocuparse.

 

Si hay cosas que podrían suceder en el futuro, pero sobre lo que no se tiene ningún tipo de control, se decide soltar el pensamiento.

 

Cada momento es único, y como tal debe ser atendido.

4. Te apruebas a ti.

Buscas relaciones basadas en el respeto mutuo y en el derecho que cada persona tiene de tomar sus propias decisiones.

Amas porque amas, no porque eres un ser amado, lo haces desde tu libertad y sin buscar la aprobación de otros para sentirte una persona completa, feliz, plena y realizada. No necesitas el reconocimiento, ni la aprobación de otros.

Escuchando la opinión del otro. No se busca su aprobación, asumiendo la responsabilidad radical sobre lo que haces o dices, con independencia de que a las otras personas les guste o no.

La aprobación también está en tu relación con tu cuerpo: lo aceptas y lo cuidas sin juzgarlo.

5. El sentido del humor está presente.

Sabes reírte de ti y en la mayoría de situaciones o circunstancias puedes generar una sonrisa y afrontar los retos con buen humor.

No te tomas muy en serio.

6. Aprecias la belleza de lo natural con curiosidad.

Puedes apreciar los árboles, las montañas, las puestas de sol y los amaneceres. Los animales, las flores, todo ello desde lo pequeño a lo grande, te conecta con la magia de la vida.

Estás bien en la naturaleza y la exploras.

7. Tienes energía y quieres aprender.

Quieres aprender, experimentar, exploras la vida con energía, con una actitud parecida a la de los niños.

Sabes que la vida y el aprendizaje es un proceso que nunca acaba y quieres descubrir todo lo posible con humildad, curiosidad y mente abierta. 

8. Sentido de gratitud y confianza hacia la vida

La gratitud se encuentra en los pequeños gestos, existe una confianza total hacia lo que la vida tiene que ofrecer.

 

Como dice mi amiga Belén —una mujer sabia—.

Al final todo saldrá bien, y si no sale bien, es que no es el final.

Cuando no sepas qué hacer, sonríe y da las gracias

A lo largo de la vida aparecerán inevitablemente momentos de verdadera confusión y miedo. Momentos en los que creas que el que sea que dirige este mundo o el universo se ha equivocado contigo. Estos momentos son para apreciar, significan que verdaderamente estás saliendo de tu zona de comodidad o que tienes una prueba delante de ti para progresar. Puedes haber elegido dar un paso hacia adelante y lanzarte a seguir los pasos de tu corazón. O puede que lo que sea que tienes delante se presente como un huésped no deseado en tu casa y que la vida te lo haya puesto ahí. Confía, con ellos vendrán oportunidades.

Hay un proverbio zen que dice: «Lánzate y la red aparecerá».

Cuando no sepas qué hacer simplemente no hagas nada, sonríe y mira al cielo. Contempla las estrellas. El cosmos se fundamenta en un equilibrio perfecto de simetrías. El universo está tan bien orquestado que nada puede darse por error. Tal vez, cuando mires al pasado, puedas ver que algunas de las cosas más difíciles y perturbadoras de tu vida fueron definitivamente un verdadero regalo para ti.

Las palabras de Plotino, el filósofo más influyente de los últimos tiempos de la antigüedad clásica, aún mantienen su vigencia:

Las estrellas son como letras que se inscriben en cada momento en el cielo […]. En el mundo todo está lleno de signos […]. Todos los acontecimientos están coordinados […]. Todas las cosas dependen de todas las demás. Tal como se ha dicho: todo respira junto.

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