La salud mental y el bienestar: un tema para atender en lo cotidiano.

Hace tiempo, escuché a una amiga que decía a su pareja:

«Es que, aunque tú lo hagas la que tiene que estar atenta a que lo hagas soy yo, ¿tú sabes la carga mental que yo tengo?»

En aquel momento una parte de mí pensaba, «bueno oye. Él lleva a los niños al médico y tú se lo recuerdas».

Me parecía justo.

¡Ay ingenua de mí! Que osada es la ignorancia.

Hoy quiero hablar de bienestar, de salud mental, del concepto de carga mental y de atender lo cotidiano. También hablaremos de cómo pequeños gestos nos pueden ayudar a mejorar nuestra calidad de vida y por ende la calidad de vida de las personas con quienes estamos.

Una pandemia casi superada y otra que quedó relegada

carga mental y mindfulness
Imagen Tanaphong Toochinda en Unsplash

La salud mental en datos

Pareciera que con la pandemia del Covid más o menos superada, lo demás en pan comido. Pero el tema de la salud mental ha estado en la agenda de nuestra sociedad desde hace tiempo.

Para los que aquí me lean, decir, que no soy psicóloga, ni psiquiatra. Lo que aquí expongo es un ejercicio de divulgación y de compartir, estadísticas y datos que me parecen esclarecedores para la población en general.

La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA reconoce el empeoramiento de la salud mental y expresa sus reivindicaciones para mejorar la atención, especialmente en los colectivos más vulnerables.

España es, junto a Portugal, el país de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume[1]. Y esto se acompaña con el siguiente dato también muy significativo: España apenas cuenta con una ratio de 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 por cada 100.000 que tiene como media la Unión Europea.

Además, los datos son claros, existe una peor salud mental entre la población más humilde. Una encuesta del CiS también analizó el impacto de la pandemia en la salud mental atendiendo a otros criterios como la demografía o la economía y desveló que las personas más humildes han tenido más miedo a morir y a contagiarse, a perder el trabajo o a perder ingresos.

 

Con las circunstancias difíciles, cualquier puede entender que la población más humilde esté en modo supervivencia y no pueda atender otros aspectos, como la salud mental, que pasan a ser un lujo.

 

Sin embargo, quiero reflexionar aquí contigo que me lees, porque es mucho lo que tenemos en nuestras manos para prevenir. Antes de llegar a situaciones difíciles, las personas pasamos por períodos de alerta previos. Podemos intuir que algo no está bien.

 

Y es en esos momentos cuando debemos tomar acción.

 

Y quiero aquí decir, que entiendo a las personas que tienen miedo a hablar y pedir ayuda. Aún existe un estigma que rodea a las enfermedades mentales e impide que las personas pidan y obtengan la ayuda y el apoyo que requieren.

 

Todavía no se normaliza que ir al psicólogo, o a terapia, es tan necesario como cualquier otro tipo de asistencia o apoyo que recibimos. Se teme por lo que la gente piense y el coste que ocasiona. Esto hace que a menudo la situación empeore.

 

La carga mental como señal de aviso

Una de las primeras señales de alarma es el estrés y la carga mental. 

Dolor de cabeza, estrés y carga mental

¿En qué consiste la carga mental?

Se define como la cantidad de esfuerzo mental que supone el procesar información, tomar decisiones y ejecutar las tareas para conseguir un resultado concreto.

El concepto fue descrito por la socióloga Susan Walzer, en 1996, en una investigación que concluía que las mujeres entrevistadas mantenían el entorno doméstico en el plano mental, emocional e intelectual. Ella constataba que las mujeres se preocupan, organizan y delegan más que su pareja. Es importante reflexionar sobre el estrés que supone este hecho y la situación de desigualdad que implica.

La carga mental es sufrida por un porcentaje grande de mujeres por tareas derivadas de la gestión del hogar. También es padecida por hombres, aunque en el caso de estos tiene que ver habitualmente con el trabajo.

¿Cómo se identifica la carga mental?

El primer síntoma es, sobre todo, el agotamiento. La sensación es que siempre hay algo pendiente de hacer.

 

Siguiendo el ejemplo de la mujer, es la sensación de que de ella depende que el hogar funcione, bien porque se ocupa de organizar y delegar o de organizar y realizar todo aquello que es necesario.

 

A veces pareciera que el bienestar de otros depende de ella diariamente y el problema se intensifica porque no hay descanso, no hay vacaciones, no hay bajas, es una responsabilidad constante que parece que no tuviera posibilidad alguna de escape.

Los olvidos, la irascibilidad, los dolores de estómago o de cabeza, también pueden ser manifestaciones de carga mental.

 

Es una sensación de tener que estar siempre en alerta.

 

Con la llegada de hijos, la carga mental aumenta. La carga es mayor con las situaciones vitales que implican mayor responsabilidad, tareas continuas y que implican a otros que están bajo nuestro cuidado.

¿Qué podemos hacer para manejar la carga mental?

En primer lugar, creo que es importante reconocer que esta situación existe y que sucede. Visibilizarla y tomar consciencia de ella es el primer paso.

 

Después hay acciones cotidianas que podemos llevar a cabo:

  1. Practicar meditación y ejercicios de atención a la respiración.
  2. Hacer actividades que gusten y con las que conectar.
  3. Tener un tiempo mínimo diario en el que parar y no hacer nada.
  4. Reconocer cuando el ordenador mental, de tareas infinitas a hacer, necesita ponerse en modo apagado.
  5. Cuidar la alimentación para comer aquello que nutre y cuida.
  6. Escribir, la escritura reflexiva o automática, ayuda a tomar consciencia de lo que está ocupando la mente y facilita organizar las ideas.
  7. Utilizar con intención y atención los medios digitales y tecnológicos Smart —móvil, tabletas, y otros—.

Si quieres profundizar en lo que está en tu mano para evitar la carga mental, cuidar tu salud mental y para acercarte a tu bienestar desde la actividad diaria y la vida cotidiana, acércate al Retiro en activo.

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Porque:

  • Más vale prevenir que curar
  • La responsabilidad empieza primero en una misma / uno mismo.
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Referencias

[1] https://www.rtve.es/noticias/20210317/datos-salud-mental-otra-pandemia/2082633.shtml

https://consaludmental.org/tag/ine/

https://www.elmundo.es/vida-sana/familia-y-co/2019/02/21/5c6e624cfc6c830c318b468c.html 

En mi blog podrás encontrar otros artículos donde te hablo de mindfulness, liderazgo, sostenibilidad y otros temas vinculados a la justicia social

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